CUANDO LAS POLÍTICAS DE MEMORIA RIMAN CON SECRETOS

Durante varios años, el Estado francés guardía el silencio sobre la represión del 17 de octubre de 1961 en París (1). Tuvo lugar durante una manifestación pacífica de los argelinos organizados por la federación de Francia del Frente de Liberación nacional. Este secreto de Estado se quedó entretenido por las autoridades hasta 1990.

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3 min ⋅ 01/02/2026

Es mucho más tarde que los historiadores se han interesado sobre este tema permitiendo a este acontecimiento de ser reconocido. En 2012, el presidente de la República francesa François Hollande “reconoce con lucidez la sangrienta represión” durante la cual fueron matados “a argelinos que manifestaron por su derecho a la independencia”. A menudo, después de ciertos conflictos la población es dividida. A veces, el Estado cometió también errores de injerencia o de crímenes de guerra. Para salir sobre “buenas bases” conviene a veces de olvidar o de conservar el secreto sobre lo que paso para seguir avanzando. Es el caso de numerosos países. Pero el secreto actúa sobre la memoria, a transforma y la modifica, y la atrasa. Así, se conviene de preguntarse si el secreto ayuda realmente a la pacificación o si impide la memoria colectiva.

En Francia, tras la guerra de Argelia, el Gobierno impone el secreto. De hecho, los acuerdos de Evian de 1962 son seguidos por una gran ley de amnistía por los actos cometidos durante esta guerra, ya sean realizados por el FLN, la OAS o los militares franceses. Esta se completó en 1966 y se votó en julio de 1968 para una amnistía total. El objetivo de estas leyes era «pasar página del conflicto» para aportar estabilidad a Francia y a la Argelia independiente, evitando procesos judiciales masivos por actos de violencia extrema.

En la práctica, esto significa que la tortura, las ejecuciones o las desapariciones forzadas no pueden ser perseguidas judicialmente. Por lo tanto, se produce una eliminación jurídica de los delitos. Esta amnistía es muy controvertida y puede suponer un problema para las víctimas. Las víctimas argelinas nunca han obtenido justicia y las personas desaparecidas nunca han podido ser encontradas ni juzgadas. 

Esto también plantea un problema con el derecho internacional, que exige un juicio de este tipo de conflictos. Estas leyes complican el trabajo de memoria y reconocimiento. Es difícil construir una memoria colectiva si se borran las huellas de este conflicto. Por eso, en 2018, Emmanuel Macron reconoció oficialmente la tortura, pero no desde un punto de vista jurídico.

El Pacto de olvido

Si cruzamos la frontera francesa, en España también descubrimos una memoria secreta. Es la que se debe al pacto del olvido y a la ley de amnistía de 1977, un consenso político y social que consiste en no «reabrir los crímenes de la guerra civil (1936-1939). Impide juzgar a los responsables de la represión franquista y silencia ciertas violencias (tanto de la oposición como de los franquistas) con el objetivo de reconstruir una democracia estable. Son muchas las personas que formaron parte de la dictadura de Franco, juzgarlas supondría «dividir a la sociedad». Para la transición democrática, el olvido parece ser la mejor herramienta de reconciliación. Esto también permite liberar a los presos políticos. 

Pero los efectos no son solo positivos, hay una forma de impunidad, una imposibilidad de enjuiciamiento y un silencio impuesto a las víctimas. Algunas familias siguen buscando los cuerpos de sus seres queridos fallecidos, pero no consiguen encontrar la información necesaria, ya que las pruebas han sido destruidas. Para algunos españoles, no se ha hecho justicia. Las instituciones han silenciado todos los actos violentos cometidos y han ocultado las pruebas. En la sociedad, el secreto permanece. La memoria sólo puede conservarse en las familias donde aún quedan testigos. Pero esto es cada vez más raro. La memoria existe, pero no es pública ni legítima. 

Recientemente, algunas personas y asociaciones españolas están intentando salir de este secreto y dar testimonio y buscar pruebas. Esto es lo que destaca el documentario El silencio de otros

En otros países, casos similares de amnistía cuestionan el deber de memoria y el secreto de parte de los acontecimientos con el fin de pacificar después de las guerras. La mayoría de las veces, las leyes de amnistía se producen después de conflictos internos, como en Senegal tras el conflicto de Casamance. Este es también el caso de Colombia tras la guerrilla, con el acuerdo de discreción

Así, los secretos de la memoria están mucho más presentes de lo que se podría pensar. Tras conflictos desgarradores, para los Estados la solución de pacificación parece a veces olvidar todo lo que ha sucedido. Pero el secreto impide que las memorias colectivas y nacionales se formen por completo. El papel de los testigos que siguen perpetuando los recuerdos, así como el trabajo de los historiadores, es entonces esencial. 

El secreto y los recuerdos no son compatibles. 

(1) : https://elpais.com/internacional/2021-10-16/macron-admite-que-la-matanza-de-argelinos-en-1961-fue-un-crimen-inexcusable-para-la-republica.html

Escrito por Maïssane Bertrand-Bouchet


Para profundizar en nuestro dossier especial del mes dedicado al secreto, consulte los artículos de nuestras secciones Relaciones internatcionales y Cultura en nuestro blog.

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